Alumno VS ¿Sin LUZ? TAN ALEJADO DE LA REALIDAD.

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Yo soy luz, tod@s somos luz y por tanto, alumnos cada día de nuestra vida.

Hace un tiempo escuché en una capacitación, donde precisamente estaban formando a facilitadores de aprendizaje, que no debíamos usar, bajo ningún concepto, la palabra alumno porque su significado, etimológicamente, creo yo, porque no lo explicaron bien, venía del griego “a” que significa sin y “lumno”, luz. Por supuesto, que, en ese momento, no iba a ser yo, el centro, el florero de la capacitación. En realidad, eran pocas horas y había otros elementos, que sí me aportaban valor y que sí me interesaba aprender. Así que lo dejé para después, porque esto podía dejarse para después.

Luego llegué a casa, busqué la información…porque la información ya está al alcance de todos…y encontré el verdadero significado de la palabra alumno.

Ah, me detengo con esto de que la información está al alcance de todos. Realmente es así, pero NO TE CONFORMES CON LOS TITULARES. No, eso a veces nos desorienta. Si quieres aprender, busca varias fuentes, compara, investiga y llega a tus propias conclusiones.

Ahora sigo, estábamos hablando de la palabra alumno. Pues ayer, precisamente ayer, me llegó una video clase de un canal de YouTube, de esos en los que nos suscribimos porque siempre hay algo que nos aporta y plof, otra vez, la misma historia. Entonces recuerdo cuando estudiaba en la básica (secundaria en Cuba) y le decíamos a un profesor, profe. Él, muy amoroso, siempre nos respondía, pero de un modo que jamás olvidaré: dígame alum…era profe de Lenguaje, obvio.

Bueno, ya voy entonces a la palabra alumno. Veamos cuál es la derivación de esa hermosa palabra que no puede sonrojar, perturbar o hacer sentir mal a quien ejerza el rol de alumno, en cualquier instancia, grado o nivel de estudio. Comienzo afirmando de manera contundente: alumno no es una palabra compuesta. Ella en sí misma es un lexema, o una raíz propia, digamos primitiva, afijada (sin prefijos) podría decirse, que deviene del sustantivo latino alumnus- alumni, que significa discípulo, alumno, niño o pupilo, en caso de ser masculino. Por el contrario, si es femenino es alumna-alumnae y significará: alumna, discípula, niña o pupila. Además, hace referencia a la persona criada o educada desde su niñez por alguno respecto de éste. También, cualquier discípulo, respecto de su maestro, de la materia que está aprendiendo o de la escuela, clase, colegio o universidad donde estudia. De todo lo expresado se colige que no se puede señalar, afirmar o asumir que alumno es una palabra compuesta por el prefijo “a” y “lumnus”; es un error conceptual y error etimológico muy serio; por tanto no se puede hacer la derivación etimológica de “lumen”, un sustantivo latino que no puede, ni remotamente, forma parte del vocablo alumno.

Ahora bien, para profundizar un poco más en el asunto, cabe preguntarnos ¿de dónde proviene o se deriva el sustantivo alumnus? Este viene de “alére” qué significa alimentar y es el infinitivo latino de alo- alui- alére- alitum que, entre otras cosas significa: alimentar, nutrir, cultivar. Por añadidura será el que se alimenta, el que se nutre, como biológicamente, lo hace el niño cuando busca el pecho de su madre. De allí deviene la expresión: “Alma Máter” referida a nuestras universidades, como fuente de nutrición del conocimiento universal.

Así pues, en los espacios educativos, este alimentar está referido al alimento intelectual que se obtiene, que se busca, que se comparte y se construye, tanto en los recintos universitarios, como en los institutos educativos de media, básica, preescolar, educación de adultos o en cualquier situación en la que se promueva procesos de reflexión y aprendizaje. A raíz de todo esto, considero que se hace necesario tomar mayores precauciones en torno a la intención de definir etimológicamente las palabras que proferimos y usamos. Conviene, de esa manera, volver sobre las raíces de los vocablos, bien latinas o griegas que nos ayudan a encontrar el verdadero significado de lo que queremos enunciar.

En cuanto a la significación de la palabra alumno como ser “sin luz” a partir de esa “leyenda urbana”, no sé si ingenuamente, y que considero se convierte en un error pedagógico lamentable. A los efectos, invito a revisar y profundizar más en el diccionario de la Real Academia, o del filólogo español Joan Corominas (1984). En este sentido, incorporo lo manifestado por este estudioso del lenguaje en su SENTIDO ORIGINARIO (COROMINAS) “alimentar para crecer”, alumno tomado del latín “alumnus”= persona criada por otra; y este de un antiguo participio del verbo “alére” = “alimentar”. Por tanto, un “alumno” es alguien al que se alimenta para que “crezca” sano y fuerte. Y el crecimiento más importante es el crecimiento interior como persona y uno “crece” interiormente y es mejor persona cuanto más y mejor se conoce, se asume y se quiere. Se debe saber lo que se desea y lo que no se desea, y lo que le hace a uno sentir intensamente y ser muy feliz, que, además, de esta forma uno está en mejores condiciones de querer y hacer felices a los demás.

Adiciono este pensamiento de autor anónimo: …” todos somos alumnos, porque todos aprendemos cosas de los demás y nos sirven para conocernos mejor y enriquecernos, y el buen profesor debe ser también buen alumno y aprender de sus alumnos”.

Tomado de Diario Los Andes

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