El modelo educativo tradicional requiere un cambio, requiere enfocarse en innovación…

16 DE OCTUBRE, ¡DIA DEL PROFESOR!

El modelo educativo tradicional requiere un cambio, requiere enfocarse en innovación, porque hoy el mundo grita, lo hace desde hace muchos años, exige un cambio, sin embargo, el cambio aún es limitado a algunas instituciones porque todavía predomina un modelo educativo diseñado centrado en el docente, cuando lo que necesita el mundo de hoy, un mundo que está cambiando a una velocidad cada vez mayor, es innovar y migrar hacia un modelo centrado en el estudiante. Miembros de Fundación de Capacitación ChileVa participaron en el programa Innovación Educativa de la radio de la Universidad La República.

“Estimadas/os Colegas: Estas líneas no pretenden ser uno de los clásicos homenajes a quienes trabajamos en educación, me permitiré tomar prestadas palabras de educadores latinoamericanos que otrora, nos señalaron el camino. Hoy es una jornada de regocijo, tenemos la oportunidad de encontrarnos en aras de reconocernos y valorarnos en lo que somos y en lo que representamos para la sociedad. Precisamente, a esa sociedad, le ofrecemos lo mejor de nosotros, el sueño de forjar el alma y el intelecto de sus hijos, contribuir en la formación de hábitos correctos y de su conducta, como seres sociales, para vivir en colaboración con otros. Corresponde a cada uno de nosotros, despertar y desarrollar la vocación democrática en los futuros ciudadanos y ciudadanas del mañana. Enseñarlos a reconocer en el otro, al hermano, al prójimo, al semejante, independientemente de las diferencias sociales, económicas, de opiniones, ideologías o etnias. Educar en la solidaridad y el respeto, contra toda vanidad, voluntarismo o espejismos enajenantes, falsas expectativas, o exitismos individualistas. Abrazar a un niño hoy, es abrazar al futuro, es labrar el camino hacia el porvenir, es saltar a la gloria del mañana. Tal como decía nuestra insigne Gabriela “(…) LOS PROFESORES Y PROFESORAS, TRANSFERIMOS A NUESTROS ALUMNOS, NUESTRA PROPIA PERSONALIDAD” Estamos en educación por variadas circunstancias, pero se educa sólo por una razón: se cree en el futuro luchando por el presente, a través, de la formación de personas, en cualquier nivel en que nos desempeñemos. Educar va más allá de un trabajo, de un título o de un cargo y tampoco se agota en la vocación. Es la elección de una forma de vida que se asume desde la labor diaria, las exigencias, la lucha, el agotamiento, la esperanza y la alegría, de hacer lo que elegimos ser.

Nuestra labor se desarrolla en un escenario socio –cultural complejo, preñado de vicisitudes y carencias de todo tipo, muchos de nuestros alumnos provienen de familias que viven muchas urgencias y carencias, que no les pueden apoyar ni proteger como los niños y niñas lo necesitan, en ellos, debemos sembrar, al decir de Paulo Freire “…la esperanza en sí mismos y en los demás, en su futuro”. Por ello, hago un llamado a prepararnos siempre mejor, como personas y profesionales, para enfrentar los desafíos históricos que hoy tenemos por delante. En sus cartas a los/as profesores, Paulo nos dice que “la pedagogía es una relación humana de A con B, no de A sobre B, o de B bajo A, es la aceptación del desafío de aprender con los otros, de tolerar a los diferentes, de vivir la tensión permanente entre la paciencia y la impaciencia”. Añade: “Que el enseñar no existe sin el aprender, y con esto quiero decir, más de lo que diría, si dijese que el acto de enseñar exige la existencia de quien enseña y de quien aprende. Quiero decir que el enseñar y el aprender se van dando de manera tal que, por un lado, quien enseña aprende porque reconoce y valora un conocimiento antes aprendido” Ese apotegma Freiriano, nos ayuda a reconocer esta sentencia obvia: “nadie lo sabe todo, nadie lo ignora todo. Todos sabemos algo, todos ignoramos algo. ¡¡¡Escuchar con atención a quien nos busca, sin importar su nivel intelectual, es un deber humano y un gusto democrático!!!”

Así entonces: No se educa cuando se imponen convicciones, sino cuando se suscitan convicciones personales. No se educa cuando se imponen conductas, sino cuando se proponen valores que motivan. No se educa cuando se imponen caminos, sino cuando se enseña a caminar. No se educa cuando se impone el sometimiento, sino cuando se despierta el coraje de ser libres. No se educa cuando se imponen ideas, sino cuando se fomenta la capacidad de pensar por cuenta propia. No se educa cuando se impone el terror que aísla, sino cuando liberas el amor que acerca y comunica. No se educa cuando se impone un castigo, sino cuando se ayuda a aceptar una sanción justa. No se educa cuando se imponen disciplinas, sino cuando se forman personas responsables. No se educa cuando se impone una verdad, sino cuando se enseña a buscarla honestamente. No se educa cuando se impone el miedo que paraliza, sino cuando se logra la admiración que estimula. No se educa cuando se impone información a la memoria, sino cuando se muestra el sentido de la vida. No se educa cuando se impone a Dios, sino cuando se lo hace presente con la vida misma.

Trabajamos en el ámbito educativo, porque creemos en el hombre, en la mujer y en la sociedad y fundamentalmente, en la educación como el única medio para lograr transformar el mundo. Al decir de José Martí” (…) LA EDUCACIÓN, ¿QUIEN NO LO SABE?, ES UNA OBRA DE INFINITO AMOR” No obstante, deseo expresarles, que soy consciente que la sociedad está en déficit con los trabajadores, todos, de la educación, que incluye, a quienes laboran en la docencia, en las labores de apoyo y de servicio, en los cargos técnicos o directivos, haciendo factible el logro de sus fines. Esto hace, que en ocasiones tengamos una sensación de sin sentido, en este trabajo de enseñar y hasta podemos olvidamos lo que somos. Nuestra sociedad y sus instituciones han de valorar, en toda su dimensión, desde el prisma, cualitativo y cuantitativo, a quienes en esta esfera, decisiva de la vida, dedican sus mejores esfuerzos. Ello incluye el reconocimiento moral a su labor, pero también dignificando sus condiciones de trabajo y su remuneración, acorde a los tiempos que vivimos. Un cariñoso abrazo a todos/as, con el reconocimiento pleno al esfuerzo y entrega cotidianos en el desempeño de una función primordial, en beneficio de la sociedad. Reconozcamos y valoremos con orgullo nuestra participación en esta esencial tarea, y tengamos siempre la confianza de que, al educar y formar a nuestros niños y jóvenes, luchamos por construir cada día, un país más justo para todos. Ser maestro es tener conciencia creativa y valiente, es misión de gente noble, es ser un portador /a de la alegría, sembrador /a de valores en hombres y mujeres, buscador/a de la paz todos los días, una vez más, suscribo a José Martí “(…) Y ME HICE MAESTRO, QUE ES HACERME CREADOR”.

¡FELICIDADES!

Julián Naranjo F. 16 de octubre 2018

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